Rishikesh, Tapovan, febrero 2026
En luna llena y eclipse de luna en Virgo
Bocinas. Cada moto, tuc tuc, camioneta, auto, avisa que llega, la calle es angosta, no tiene veredas, no hay semáforos, y aparentemente tampoco direcciones y por ahí pasamos todos. Un perro decidió acostarse en el medio del camino, y todo lo esquiva; a metros tres vacas caminan juntas, parece que buscan algo para comer, ahí solo hay cemento. Hay mujeres de cabellos largos con el tercer ojo pintado haciendo mandados, hay hombres trabajando; ahi vuelve el tractor con el que están arreglando la calle y vamos otra vez contra la pared hasta que pase. Sobre la cabeza una mujer trae kilos de comida para alimentar sus vacas. Hay hombres agachados barriendo la calle, con escobas de mango corto; y en el recorrido evito pisar alguna bosta de vaca o de perro; hay olores intensos, ricos y feos; hay niños jugando en la alcantarilla. Miro los pies, hace frío y casi todos -menos los turistas- caminan con ojotas y pasos firmes.
Cerca hay una cascada, aunque ahi donde salpica hay solo basura y algunas rocas. El hombre que camina a paso rápido adelante tira una bolsa y seguido un platito de cartón a la calle. Saco una mandarina y aparecen tres pequeñas pidiéndomela. Y vuelvo a cruzar la vaca que habían curado que sangra otra vez; y me hago a un costado para dejar pasar las motos que dale con la bocina… y en ese aparente caos, la mirada profunda de alguien se hace silencio. Las manos oscuras juntas en su pecho y la sonrisa gigante: «Namaste» me dice, «Namaste» le devuelvo sintiendo lo que no se puede explicar, y como un acto de psicomagia sonrío y otra vez se me llenan los ojos de lágrimas. La vida conmueve.
No todo es como quisiéramos que sea, y es en la aceptación que encuentro humildad, con esa vulnerabilidad que se siente como en carne viva. Y es ahí donde aparece el reconocimiento absoluto de la incapacidad para controlar la vida. Podemos reparar en la impotencia o con humildad colaborar en ese flujo constante y misterioso que somos y nos muestra. Y capaz que hasta podemos escuchar y estar sin la necesidad de arreglar, cambiar o salvar a alguien.
Encontrar paz en el flujo de la vida que va más allá de nuestros planes, abrazar la incomodidad con gracia y reconocer la oportunidad de presencia, de latido, de regalo; en reverencia al gran misterio que sucede.
Hoy hay luna llena en el grado 12 de Virgo, y eclipse de luna y un tiempo que pide eso: humildad, soltar el control, la exigencia y entregarnos y confiar en el flujo del misterio -que somos-, dejar ir lo que ya es tóxico cargar, para recuperar esa fortaleza y paz que aparece cuando dejamos que el alma hable.
Es una hermosa luna de cosecha para aquietar, simplificar y recurrir a lo que nos nutre, honrar lo que sentimos y también a todas las experiencias que fuimos porque, en este ahora, tenemos el privilegio de hacerlo distinto.
Gratitud infinita a cada mirada que nos encuentra y nos recuerda la esencia en esta experiencia humana.
Gracias India por tanto🙏





